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Dos medidas

Por Buddy Harrison, Co-Fundador

6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre. 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra. 2 Corintios 9:6-8 RV

El apóstol Pablo escribió acerca de dos tipos de medidas en estos versículos de 2 Corintios 9 la medida de la semilla y la medida del corazón. Ambos son importantes al dar, ya que afectan la cosecha que recibirá.

La medida de la Semilla

El versículo 6 se refiere al elemento natural de la ley de dar: la medida de la semilla. La regla es simple lógica. Si usted planta una pequeña cantidad de semilla, cosechará una pequeña cantidad. Si usted planta una gran cantidad de semilla, su cosecha será grande. Cuanto más semilla plante más cosecha tendrá. Todo depende de la cantidad de semilla que ha sembrado. Pregúntale a cualquier agricultor o jardinero, y él verificará la verdad de eso.

La cantidad que planta y la frecuencia con que la planta desempeña un papel importante en la cosecha. Un agricultor no planta un cultivo solo una vez en su vida, y espera recibir una cosecha cada año. Él planta cada año, para poder tener una cosecha cada año.

Hace años, cuando empecé a entender el sistema bancario de Dios, Él trató conmigo acerca de la consistencia, que ofrendará cada vez que estaba en un servicio. Ya que Él quería que yo sembrará en cada ofrenda, y asistía a varios servicios cada semana, empecé a dar un dólar en cada ofrenda. Pero en un de los servicios cuando empecé a sacar el billete de un dólar de mi cartera, Dios me preguntó: "¿Qué estás haciendo?"

Le dije: "voy a dar siempre como Tú me enseñaste".

Él respondió: "tacaño. Tú podrías dar el billete de veinte tan fácilmente como puedes dar ese dólar. De hecho, si aprendes a dar el billete más grande que puedas, te traerá una mayor libertad”.

Cada vez que estoy en un servicio, me propongo plantar mi MEJOR semilla en cada ofrenda, porque quiero la mejor cosecha continuamente. Eclesiastés 11:1 dice: "Echa tu pan sobre las aguas porque después de muchos días lo hallaras". Tengo fe y una expectativa segura de que mi cosecha vendrá en diferentes maneras, porque sigo echando mi semilla sobre las aguas, así como Dios me dijo que hiciera.

Algunas personas pasan períodos largos sin dar, y luego se preguntan por qué ellos experimentan períodos de escasez en sus vidas. Si constantemente le dieran a Dios, no tendrían periodos de escasez. Si desea que el Señor sea consistente con usted, usted también sea consistente con él. Si usted quiere la mejor cosecha, dele tu mejor semilla.

La medida del corazón
Pablo trata con la medida del corazón y la actitud del que da en el versículo 7". Cada uno dé como propuso en su corazón". Cuando usted de su ofrenda, usted debe tener una doble meta:

Lo que usted está dando suplirá la necesidad para la cual está dando.
La semilla que está sembrando será una semilla de fe para creerle a Dios que él suplirá una necesidad específica en su propia vida.
Cuando el Espíritu Santo trata con mi corazón para dar una ofrenda especifica, me dice de esta manera: "Quiero que des a esa persona cien dólares para ayudarle con esa necesidad".

En obediencia, planto mi semilla, creyendo que se multiplicará a esa persona, y tendrá suficiente para el propósito que lo necesita. Y también suelto mi fe para recibir lo que he estado esperando de Dios en mi propia vida.

Cuando queríamos comprar un edificio para FCF Internacional, sembramos semilla en varios programas de construcción para otros ministerios. Cada vez que hemos sembrado, hemos activado nuestra fe para suplir la necesidad de ellos y la nuestra: "Padre, estamos sembrando semilla en este ministerio, para suplir la necesidad del edificio que necesitan, y también creemos que esa semilla regresará a nosotros para que podamos comprar nuestro edificio".

Marcos 12:41-44 dice cómo Jesús veía a los ricos echar dinero en el arca de la ofrenda. Cuando vio a una viuda pobre que dio dos blancas, les dijo a los discípulos que lo que esta viuda hizo fue genial. Jesús no estaba hablando de la medida de su semilla, la cantidad que ella dio, porque una blanca era la moneda con menos valor numérico. Se refería a la medida de su corazón. La viuda pobre dio todo lo que tenía. Los ricos no sufren ninguna falta o incomodidad, ya que dieron de su abundancia. Todavía les sobraba bastante, pero la viuda quitó el bocado de su boca al dar todo lo que tenía. Esta mujer viuda no era tacaña ni se detenía en darle a Dios, tampoco estaba preocupada de su propio bienestar. Podría haberse quedado con una de las monedas, pero dio las dos. Ella amaba a Dios y su templo, y se propuso dar a Dios su mejor semilla. Estaba buscando primero el reino de Dios y esperando que Dios cuidara de todas las otras cosas, como comida, ropa y casa. La medida de su corazón era grande.

La medida de la semilla es un factor en su dar; la medida del corazón es otro factor. Lo que lo hace grandioso es cuando ambas medidas son grandes.

A veces usted está limitado en la cantidad de semilla que puede plantar. No podemos dar lo que no tenemos. Pero la semilla que usted plante sigue siendo grande cuando la medida de su corazón es grande. Al dar su mejor semilla, se abren las entrañas de compasión y de dar del corazón. Y usted puede confiar en que Dios se encargará de que reciba una cosecha abundante: "medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo"
(Lucas 6:38).